Anónimo
sevillano [107]
Misa
de San Gregorio (h.
1740)
Escultura
en madera policromada. 125 x 92 x 18 cm.
Moguer. Monasterio de Santa Clara.
Este
relieve dieciochesco, trabajado en madera dorada y policromada, remata un pequeño
retablo barroco procedente de la iglesia parroquial de San Bartolomé de
Villalba del Alcor. Tras ser rescatado después de una desafortunada historia,
fue instalado en el Dormitorio bajo del antiguo monasterio de Santa Clara de
Moguer, y ,en 2001, trasladado a los pies de la nave del evangelio en el templo
conventual. Se trata de un modesto ejemplar que sigue la pauta de la mejor
retablística sevillana del momento. Actualmente se venera en él una pequeña
efigie de la Purísima Concepción, escultura duquesca de la segunda mitad del
siglo XVIII[1].
Por
entonces se le adaptó una mesa de altar, de perfil bulboso, con decoración de
rocallas sobre fondo jaspeado, en tonos rosáceos, que no corresponde al
conjunto. Por consiguiente, este se compone de banco, un único cuerpo con
hornacina acristalada y laterales achaflanados con estípites que confieren un
cierto movimiento y aumentan el protagonismo del registro central del mismo. El
total resultante se remata con un airoso copete, provisto de un sólo aletón,
ya que el izquierdo ha desaparecido, que dulcifica el tránsito entre la zona
inferior y la superior. En su centro, se inscribe este relieve polícromo de la
Misa de San Gregorio Magno[2].
Según
una tardía y piadosa tradición, este prodigio tuvo lugar en la iglesia romana
de la Santa Cruz de Jerusalén. Al consagrar el pontífice, uno de los fieles
dudó de la presencia real de Cristo en la Sagrada Forma. Entonces, gracias a la
plegaria de San Gregorio Magno, el Redentor descendió sobre el altar con los
estigmas y rodeado por los instrumentos de la pasión. Así, conforme al espíritu
de la Contrarreforma, se magnifica el carácter sacramental de la Eucaristía,
frente al sentir de los protestantes[3].
Este
motivo iconográfico es el que se inmortaliza en el relieve que estudiamos. En
dicha escena el Papa San Gregorio es el eje central de la composición. Aparece,
revestido con los pertinentes ornamentos litúrgicos, ante la mesa de altar que
preside la Virgen con el Niño. Se rememora el instante mismo de la consagración,
por ello tras el oficiante aparece arrodillado, en actitud de adoración el
ministro que le asiste.
J.M.G.G.
[1]
GONZÁLEZ GÓMEZ, Juan Miguel: El Monasterio de Santa Clara de Moguer. o.c.,
p. 96. GONZÁLEZ GÓMEZ, Juan Miguel y CARRASCO TERRIZA, Manuel Jesús:
Escultura Mariana Onubense. o.c,, p. 65.
[2]
GONZÁLEZ GÓMEZ, Juan Miguel: El retablo barroco en la Tierra Llana de
Huelva. (En prensa).
[3]
RÉAU, Louis: Iconografía del arte cristiano. Iconografía de los santos.
t. 2/vol. 4. o.c, ps. 53-54.