Alejo
Fernández (h.
1475-1545)
La
incredulidad de Santo Tomás (h.1528-1530)
Óleo
/ tabla. 190 x 107 cm.
Hinojos. Iglesia parroquial de Santiago.
La
espléndida tabla de la Incredulidad de Santo Tomás, atribuida a Alejo Fernández
(h. 1475-1545), con intervención de su taller[1],
representa el momento en que Cristo resucitado se aparece al octavo día a los
Apóstoles, reunidos en el Cenáculo, y acepta el reto que le fue lanzado por el
Dídimo el día de la resurrección: “Si no veo en sus manos la señal de los
clavos y no meto el dedo en el sitio de los clavos, y no meto la mano en su
costado, no creeré” (Jn 20, 25). Cristo se dirige a Tomás, que
asombrado cae de rodillas: toma su mano y le dice: “Acerca tu dedo aquí, mira
mis manos; alarga tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino
creyente. Éste le contestó: ¡Señor mío y Dios mio!” (Jn 20,
27-28).
Alejo
Fernández ha situado la escena no en el interior del Cenáculo, sino en el
exterior de una gran arquitectura abierta, abovedada, decorada con casetones,
que descansa sobre doble cornisa de gola recta, y columnas pareadas sobre podio,
de mármol jaspeado y capiteles metálicos corintios. Apoya el efecto de
perspectiva en las líneas del enlosado, en la colocación –incorrecta, por
cierto– de los personajes secundarios a diversa altura, y en la gradación
tonal de la atmósfera que envuelve los edificios y las montañas de fondo, técnica
empleada en el retablo de Marchena.
La
figura de Cristo aparece con la iconografía propia del Resucitado, con el torso
en su mitad derecha desnudo y cubierto con un amplio manto dorado con vueltas
rojas. Su mano izquierda sostiene la cruz salvadora, mientras que la derecha
atrae la mano de Tomás hacia la abertura del costado. Tomás, de rodillas,
reconoce a Jesús vivo y glorioso, y proclama su fe en el hombre Dios. A
la derecha, los apóstoles contemplan sorprendidos la lección del Maestro:
“Dichosos los que sin haber visto han creído” (Jn 20, 29).
La
tabla no figura en el inventario parroquial de 1580, pues procede de la capilla
de la Heredad de Torrecuadros, que era de los PP. Dominicos de Sevilla. Podría
haber sido la tabla central de un retablo del convento de San Pablo de Sevilla.
La
tabla ha sido restaurada en 2002 por Rocío Campos de Alvear y María José
Robina Ramírez, con el patrocinio de la Delegación Provincial de la Consejería
de Cultura.
M.J.C.T.
[1]
CARRASCO TERRIZA, Manuel Jesús: Pintura del siglo XVI en la provincia de
Huelva, tesis inédita, Sevilla, 1974, ps. 114-117. GONZÁLEZ GÓMEZ,
Juan Miguel y CARRASCO TERRIZA, Manuel Jesús: Catálogo monumental de la
provincial de Huelva, o.c., p. 261. CAMPOS DE ALVEAR, Rocío y RAVÉ
PRIETO, Juan Luis: “Memoria de la conservación-restauración de la tabla
“La duda de Santo Tomás”. Iglesia parroquial de Hinojos. Huelva. Nº de
exp. A.01.039CA.21HU”, 30 junio 2002, Consejería de Cultura de la Junta
de Andalucía: ADH, Memorias y proyectos , 73/01.