Jan
Sanders van Hemessen
(h. 1500- h. 1556)
Flagelación
de Cristo (hacia
1540)
Temple
al huevo / tabla. 124,3 x 85,8 cm.
Ayamonte. Iglesia parroquial de Nuestro Señor y Salvador. En depósito en la Casa Grande.
Contemplamos
La Flagelación de Cristo, una de las mejores tablas del antiguo retablo
del Salvador de Ayamonte, que hemos atribuido al pintor de Amberes Jan Sanders
van Hemessen, y que probablemente fue realizado hacia 1540[1].
La
acción punitiva se ubica en un patio poco profundo, limitado por una galería
de arcos de medio punto sobre pilares con pares de columnas adosadas, de los que
arrancan sendas bóvedas de cañón con decoración de casetones octogonales.
Cristo, entre dos sayones, centra la escena, captada en el momento de mayor
intensidad emocional. Los verdugos han comenzado a descargar sus golpes sobre
Jesús, sobre cuya piel han comenzado a correr las primeras gotas de una sangre
limpia y transparente, descritas con intencionalidad teológica. La figura de
Cristo ha sido compuesta en un escorzo inspirado en el Torso del Belvedere:
desde la cabeza hasta el talón se establece un ritmo quebrado de fuerte sabor
manierista. La belleza de la figura se ve potenciada por la pulcritud y
transparencia de la blanca piel, en acusado contraste con la impresión sórdida
de los fuertes colores de los ropajes y la piel tostada de los sayones.
El
rostro doliente de Cristo, de perfiles difuminados, deja translucir un gesto
ensimismado en profunda oración redentora. De complexión robusta, se ven
marcados los músculos trapecios y las clavículas al violentar la posición de
los hombros. Los pectorales se aplastan, mientras que se producen pliegues
abdominales por la inclinación del torso.
El
sayón situado a la derecha de Cristo se arquea hacia atrás, presionado por el
reducido espacio que permite la figura del Señor. Apoya un pie en la tarima del
suplicio y el otro se retrasa, contraponiendo brazos y piernas. Con la mano
izquierda agarra la cabeza de Cristo por el pelo, mientras levanta el brazo
derecho con un flagelo de espinos en la mano, para descargar el golpe. El
verdugo de la izquierda muestra una ferocidad rayana en la posesión diabólica:
facciones grotescas, ojos desencajados, nariz gruesa, orejas anchas y deformes.
El brazo derecho se cruza por delante del hombro y el izquierdo descansa sobre
la pierna. Gira fuertemente la cabeza hacia la víctima para imprimir aún más
violencia al gesto. El azote de seis cuerdas con tres nudos cada una, fijas a un
largo mango torneado, va a caer fulminado sobre el torso de Cristo. La fuerza
con la que aprieta la empuñadura hace que resalte la rudeza de los músculos y
tendones del antebrazo. En la otra mano espera un segundo tipo de azote: un haz
de varas de espinos, que el autor describe con extrema minuciosidad a base de
finas pinceladas.
En
varios planos se sitúan los personajes secundarios, los fariseos, con turbantes
y túnicas orientales. En un plano intermedio, dos figuras acompañan al Pretor
que porta una vara, en actitud de ordenar el suplicio. Apenas saliendo del arco
del fondo se sitúa otro grupo de personas que contemplan sobrecogidas el
sangriento espectáculo. Tras ellos, en el espacio cubierto por la bóveda, se
halla un anciano, vestido con túnica verde y manto oro con aberturas laterales.
Las
manchas cromáticas se distribuyen armónicamente en equilibrados contrastes.
Los tonos puros del blanco del perizoma y las calidades nacaradas de la
piel de Cristo se ven enmarcadas y potenciadas por los intensísimos tonos del
rojo a su derecha, y el verde oscuro a su izquierda, sirviendo de eje el
jaspeado marmóreo de la columna.
Caracteriza
a Jan van Hemessen un realismo rural –dignificado por estudiados escorzos y
envuelto en un marco clásico–, que le sirve para expresar un sincero y llano
sentimiento religioso. La notable diferencia entre las figuras principales y las
secundarias, así como la ambientación arquitectónica, nos hablan de la
intervención de maestros colaboradores u oficiales de taller especializados,
entre los que Wallen identifica a Jan Swart van Amstel o van Groningen[2],
lo que permite datar esta obra hacia 1540.
M.J.C.T.
[1]
CARRASCO TERRIZA, Manuel Jesús: Jan van Hemessen y el Retablo del
Salvador de Ayamonte , Huelva, Academia de Ciencias, Artes y Letras,
2003, ps. 37-47.
[2]
WALLEN, Burr Edgar, Jan van Hemessen. An Antwerp Painter between Reform
and Counter-Reform, Michigan, UMI Research Press, Studies in Renaissance
Art History, 1983, ps. 89-95.