Anónimo sevillano, círculo de Andrés Vázquez

Niño de la Espina (h. 1700-1725)

 Óleo sobre lienzo. 66 x 50 cm.

Ayamonte. Casa Cuna, Diputación Provincial. En depósito en la Casa Grande

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El Niño Jesús aparece sentado en un sillón con brazos de madera y asiento y respaldar tapizado en terciopelo rojo, medita en los futuros tormentos de la pasión. Ha trenzado una corona de espinas y se ha pinchado el dedo índice de la mano izquierda. Mira el dedo sangrante, y con la derecha quiere contener la pequeña hemorragia. El sereno semblante más parece velado por la tristeza del presagio que dolorido por la herida. Sus facciones muestran gran parecido con las de la Virgen Niña hilando, que hace juego con este cuadro. Como ella, tiene grandes ojos, cejas arqueadas, boca pequeña, cabello ensortijado, partido en dos, del que pende un largo rizo sobre la pálida frente[1].

El tema del Niño Jesús de la Espina es una variante de la iconografía del Niño Jesús pasionario, que presiente, con su ciencia profética, los sufrimientos redentores. Se trata de una clara premonición de la pasión de Cristo, a través de una descripción amable y melancólica[2] El contraste entre el candor y la dulzura del niño y el horror de los instrumentos de tortura logran conmover los sentimientos del fiel. La iconografía, según Camón Aznar[3], parece derivar de Zurbarán, quien lo representa solo[4], o con María en el hogar de Nazaret, que contempla con dolor la premonición de los futuros sufrimientos de Jesús[5].

Forma parte del patrimonio del Hospital de Niños Expósitos de Ayamonte, luego Casa Cuna u Hogar Infantil, de la Diputación Provincial de Huelva, y se encuentra depositado en la sala de exposiciones de la Casa Grande, de Ayamonte. El Niño de la Espina aparece por primera vez en el inventario formado por Manuel Pío Barroso el 22 de octubre de 1828, ubicado en el «Gavinete» del hospicio ayamontino[6]. A partir de esta fecha, figura en los sucesivos inventarios de 1835, 1874, etc. Conserva el marco original, al modo castellano. Ha sido restaurado por José Vázquez Sánchez, en torno a 1985.

Hace pareja con el cuadro de La Hilanderita, que, por similitud de tratamiento y de detalles con el cuadro titulado Guirnalda de flores con San Joaquín, Santa Ana y la Virgen Niña, del Museo de Bellas Artes de Córdoba, obra de Andrés Pérez[7], puede situarse en el primer cuarto del siglo XVIII.           M.J.C.T.



[1] CARRASCO TERRIZA, Manuel Jesús: «Pintura barroca de la Casa Cuna de Ayamonte», ponencia en V Jornadas de Historia de Ayamonte, 22 noviembre 2000, Ayamonte, Patronato Municipal de Cultura, 2001, págs. 11-44.

[2] VALDIVIESO, Enrique: Zurbarán. IV Centenario, Catálogo de la Exposición Museo de Bellas Artes de Sevilla, 8 de octubre - 9 de diciembre 1998, Sevilla, Junta de Andalucía, Consejería de Cultura, 1998, p. 196. RODRÍGUEZ G. DE CEBALLOS, Alfonso: “Iconografía y Contrarreforma: A propósito de algunas pinturas de Zurbarán”, en Cuadernos de Arte e Iconografía. Actas del Primer Coloquio de Iconografía, Madrid, 1989, tomo II, núm. 4, págs. 97-105.

[3] SÁNCHEZ CANTÓN, Francisco Javier: Nacimiento e infancia de Cristo, t. I de Los grandes temas del arte cristiano en España, Madrid, BAC, 1948, p.173, lám. 288-289.

[4] VALDIVIESO GONZÁLEZ, Enrique: La pintura en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, Sevilla, Ediciones Galve, 1993, p. 153, lám. 163. GÓMEZ PIÑOL, Emilio: «Una obra inédita de Zurbarán: ‘El Niño de la Espina’, de Oñate», en Archivo Español de Arte, t. XXXIX, núms. 153-156, Madrid, 1966, págs. 9-23.

[5] VALDIVIESO, Enrique: Francisco de Zurbarán, Sevilla, Edic. Gualdalquivir, 1988, p. 21.

[6] ADPH, Casa Cuna, legº. 3, Inventarios 1684-1903, Inventario de Manuel Pío Barroso, Ayamonte, 1828, octubre, 22, s.f.

[7] VALDIVIESO, Enrique, Historia de la pintura sevillana, Sevilla, Edic. Guadalquivir, 1986, lám. 247, págs. 297-300.