La
Sagrada Estirpe
( h.1567-1600)
Óleo
/ tabla. 225 x 250 cm.
Moguer.
Monasterio de Santa Clara.
Esta
interesante tabla, de la llamada Parentela de la Virgen, representa a la Sagrada
Familia acompañada por San Joaquín y Santa Ana. A este grupo central se añaden,
además, María Cleofás y María Salomé con sus respectivos esposos e hijos.
La primera, casada con Alfeo, fue madre de Santiago el Menor, San Judas Tadeo,
San Simón y José el Justo. La segunda, esposa de Zebedeo, engendró a Santiago
el Mayor y a San Juan Evangelista. A veces, como ocurría en esta pintura,
aparecían también con Zacarías, Santa Isabel y San Juan Bautista. Este
retrato de familia, presidido por el Espíritu Santo en forma de paloma, es una
bella síntesis del Árbol de Jesé. Por consiguiente, se trata de una nueva
alegoría de la Inmaculada Concepción de María[1].
Este
modelo iconográfico arraigó fuertemente en el arte europeo septentrional
durante el siglo XV, gracias al auge devocional de Santa Ana, abuela del Señor.
Y tras el concilio de Trento (1545-1563) se extinguió paulatinamente, dada la
complejidad de la representación plástica y la pobreza doctrinal de la misma.
Baste citar, al respecto, que el propio Francisco Pacheco, en el Arte de la
pintura, en 1649, tras rechazar el Trinubium de Santa Ana, aconseja a
los artistas que omitan para siempre dicha escena[2].
En
1925 Elías Tormo cataloga esta gran tabla, procedente del convento moguereño
de San Francisco, en cuya iglesia recibía culto en un retablo dieciochesco del
lado de la epístola, como obra de Pablo de Céspedes. A continuación hace una
rápida descripción de la Sagrada Estirpe, cuyos personajes quedan
perfectamente identificados, ya que ostentan sus respectivos nombres en las
aureolas o en unas pequeñas filacterias[3].
Posteriormente en 1936, Diego Angulo, al tratar sobre el pintor Juan de Zamora,
fija la datación de esta obra entre1570 y 1580[4].
La
composición general de la escena que nos ocupa se dispone en quiasmo.
Las figuras se distribuyen, por tanto, en forma de “X”. Hay, pues, una
extraordinaria simetría en torno al eje central de la misma. Los personajes,
que hacen pendant, quedan respaldados por una arquitectura de extrema
sobriedad. El estilo seco, recortado y duro de la obra nos remite a un maestro
secundario de la escuela pictórica sevillana del último tercio del Quinientos.
J.M.G.G.
[1]
GONZÁLEZ GÓMEZ, Juan Miguel y CARRASCO TERRIZA, Manuel Jesús: Escultura
Mariana Onubense. Huelva, 1981. p. 39.
[2]
GONZÁLEZ GÓMEZ, Juan Miguel: “La Sagrada Estirpe de Moguer. En Mater
Amabilis. Córdoba, 2001. Ps. 92-93.
[3]
TORMO, Elías: “Excursiones en la Provincia de Huelva”. En Boletín
de la Sociedad Española de Excursiones. 33 (1925). p. 106.
[4]
ANGULO ÍÑIGUEZ, Diego: “El pintor Juan de Zamora”. En Archivo Español
de Arte. 12 (1936). p. 207.